viernes, 10 de julio de 2015

Eso que nunca se olvida

Me he dado cuenta de que si te encontrase así, de pronto, no sabría que decirte.

Así que después de algún tiempo y ya con el romántico menos subido me he decidido a escribir, de mí, como siempre, de ti; como espero que no lo hayan hecho nunca.

Quizás hasta ahora no me había atrevido a hacerlo por miedo, y vaya, de repente caí en la cuenta de que miedo solo tengo a los pájaros y salté sobre el teclado, porque te digo una cosa, si tengo que arrepentirme de algo, prefiero que sea de lo que he hecho y  no de lo que no he hecho.

Si me hubiese dejado llevar por el miedo, jamás habríamos cantado al despertar.

Por eso no pienso llevarme las manos a la cabeza, preguntarme por qué me deje llevar y no mantuve la mente fría. Y es que ya sabes cómo soy, cuando una se confía baja la guardia.

Por eso no me arrepiento, aún sonriso cuando lo pienso y aunque pudiste, pudimos, haberlo hecho mejor, lo hicimos nosotros,  y eso es lo que de verdad me importa.

Dicen que quién bien te quiere te hará llorar, supongo que ese será el motivo por el cual no he soltado una lágrima.

Nunca vendiste humo, y quizá eso me ayudo a saber qué lugar me correspondía, la pieza del puzzle que querías que fuera, no salirme del tablero…

Por eso prometimos no prometernos nada.

Y al final a esa sonrisa de soslayo se la llevo la tormenta y el tiempo.


Por que como hace poco leí en algún lugar, tú y yo fuimos eso que no se cuenta, ni se admite, pero nunca se olvida.

(S)

sábado, 13 de junio de 2015

La oportunidad del AHORA

Los recuerdos que traen memorias tristes aparecen cuando menos lo esperas. Incluso cuando los tenias ligeramente apartados, asaltan la valla de tus límites y entran en tropel para intentan destruir la ligera paz que habíamos alcanzado.
Esos recuerdos hacen que se piense en la trascendencia, puede darte por la melancolía como a Jeff Buckley en su versión de Hallelujah de Leonard Cohen:
 
Bueno, quizá haya un Dios allá arriba.
Pero todo lo que he aprendido sobre el amor
fue cómo dispararle a alguien que ha desenfundado más rápido.
No es un lamento que oigas por la noche.
No es nadie que haya visto la luz.
Es un frío y roto aleluya.
 
Reflexionar sobre la invasión es muy bueno, se necesita tiempo para planificar la estrategia. A veces ese tiempo es silencio, no hablar con nadie. Ocuparse de otras cosas para despejar la mente. Da perspectiva.
Una vez aclarada la mente podemos pensar en el AHORA, en este momento mismo. Cuando ese recuerdo ha entrado ya. Tienes la oportunidad de dar la vuelta, de mover esa invasión no a una defensa, sino a abrir las puerta de entrada, dejar pasar y quedarte con los buenos recuerdos, dejando la puerta de salida también abierta para que solo se queden estos. Son frágiles si, lo frágil se guarda en vasijas de barro para saber que lo que hay dentro debe ser cuidado y tomado con mucha atención. No en una caja fuerte donde no puede salir y respirar y volver a verse. Y en ese ahora podemos estar juntos:

Nos sentamos en nuestras propias estrellas y soñamos sobre lo que éramos y como que queríamos ser
Luego nos sentamos en nuestra propia estrella y soñamos de la forma en que yo era para ti
y tu eras para mi 
Van Morrison - The way young lovers do
 
Por eso debemos armarnos con el AHORA y salir a luchar, porque ¡el verano ya está aquí y es el tiempo correcto para pelear en la calle! Mirando el lado brillante de la vida como hace Mr. E (¡cambia este verso como tu quieras!):
Mi chica me quiere
y es mas lista que tú
mi chica me quiere
Increíble pero cierto
 
V 


martes, 5 de mayo de 2015

Querida yo del pasado

Querida yo del pasado:

Te sorprenderá que te escriba, ya que se estila mucho (sobre todo en algunas películas) escribir a tu yo del futuro, pero nunca al del pasado.

Hoy me he puesto delante del ordenador como tantas otras veces, pero bien lo sabes, hace algún tiempo que me cuesta escribir.

Me he parado a pensar cuantas veces echamos la vista atrás y pensamos en los errores cometidos, en cómo actuaríamos hoy si estuviésemos en aquella situación y luego caemos en la cuenta de que no sirve de nada pensar en qué pudo ser, o qué podríamos haber hecho, pues lo hecho, hecho está.
Hoy te escribo, no para reprocharte, sino para darte las gracias.

Gracias por la primera borrachera, descubrí que no me gustaba el vodka, aprendí a saborear una buena copa de whisky. Por las noches de fin de año, de San Juan, los conciertos en la playa, el terraceo, los festivales…Gracias por los bailes.

Gracias por el primer beso, porque frente al mar siempre son más bonitos, aunque tengas los ojos cerrados (y es que solo son verdaderos aquellos en los que los cierras). Que cada beso cuenta. Por los desamores, que me hicieron entender que si alguien te quiere en su vida, él te pondrá en ella, tú no deberías estar luchando por un puesto. Por los juegos de miradas, los gestos cómplices, las sonrisas de lado... Por los mensajes de buenas noches, y los de buenos días.

Gracias por las lágrimas, que no han sido pocas (siempre hemos sido de lagrima fácil) y me descubrieron cuánto vale cada sonrisa. Por no tener cosquillas y conseguir reír a carcajadas. Por la compañía que con el tiempo has puesto a mi lado, que muchas veces hacen que todo merezca la pena. Por mis amigos, cada uno de ellos sabe por qué.

Gracias por las horas de ballet, los maillots, las puntas, las redecillas y horquillas, bendita disciplina. Por el teatro, por el mono de subirse al escenario. Por los libros leídos, las canciones que se han convertido ya en banda sonora. Por cantar en la ducha, al volante y de copiloto.

Gracias por empezar a beber café porque detrás de toda mujer de éxito siempre hay una cantidad sustancial de café. Por las conversaciones infinitas. Por fumarte tus propias colillas filosofando de la vida y milagros.

Gracias por elegir Madrid, por las despedidas y las bienvenidas. Por quedarte.

Gracias por los errores, porque puedo echar la vista atrás y pensar que al final no lo fueron tanto.

Y es que la (S) de hoy es, por la (S) de ayer.

(S)

martes, 28 de abril de 2015

Sabes que puedes

"Y si quieres caminar un rato conmigo sobre la arena, soy tu hombre." Siempre me ha gustado esa canción de Leonard Cohen en la que habla de lo que él ofrece.
Es una forma de actuar en la vida que me gusta: si hay que subir a un ring para pelear por ti, subiré; si quieres estar sola, desapareceré como una sombra; si quieres un compañero, aquí tienes mi mano; si quieres un chofer, sube.
Incluso si estas cabreada seré tu púgil, aunque me resulta mas divertido cuando te sale esa vena madrileña entre chulesca y similar a las respuestas de Junior cuando canta los coros de "Flamenco": "¡Porque lo digo yo!"
Pero con todo esto, no quiero decir que yo voy sentado en el asiento del pasajero, ni hablar, solo dando compañía y durmiéndome de ver en cuando. Viajamos ambos en el asiento del conductor, no en el otro, donde tira unas veces uno y otras otro. Mirar hacia delante, compartir el asiento.
La carretera es larga pero, una vez mas, tengo tenemos todo el tiempo del mundo. 
Tu y yo, sin peajes, sin equipaje pesado. Hasta el final del camino...
V

domingo, 12 de abril de 2015

Me gusto

Y es ahora, cuando recuerdo esa frase de mi gran amigo I.P. “Es ahora que conozco sus defectos, cuando sé que estoy enamorado”

Unas veces la inspiración viene de una canción, de una película, una frase del libro que estás leyendo, de una conversación y otras simplemente aparece sin saber cómo ni por qué.

Y de repente me encuentro enfrente del ordenador escribiendo una vez más de cómo veo la vida, cómo la vivo, y la siento.


Siempre he dicho que no se puede hablar de lo que no se sabe, porque sin conocimiento de causa solo se hacen juicios de valor, carentes de sentido y vacíos.

Quizá sea ese el motivo por el cual pongo tanto de mí en aquello que escribo, la gente que me conoce puede dar fe de ello.

Para ello es importante conocerse a uno mismo, los defectos, las virtudes, las taras y es que en el fondo ¿Quién no las tiene? Lo importante no es no tenerlas, sino conocerlas y quererse con ellas.

Supongo que es por eso por lo que me pareces perfecto cuando conozco tu imperfección. No existen personas perfectas, solo personas imperfectas a las que todavía merece la pena querer.

Y hoy os invito a que os enamoréis, de vosotros mismos, porque no se puede gustar a los demás si uno no se gusta a sí mismo.

Quizá tenga yo el día de ego subido, pero yo me gusto.

Aprendamos a querernos, porque es la única manera de que verdaderamente seamos felices.

Como dijo John Lenon: "La felicidad está dentro de uno, no al lado de alguien"

(S)

martes, 7 de abril de 2015

Mi día favorito es Verte

Muchas veces las canciones te hacen pensar en personas. A mi me encanta la música y casi todo lo que escucho me hace recordar cosas. Es una cosa parecida a lo que cantaban los Beatles en In my life
"Hay lugares que me recuerdo de mi vida, 
algunos han cambiado para siempre, no para mejor. 
Algunos se han ido y otros permanecen.
Todos esos lugares tienen sus momentos." 

Y añade Paul después: 
"Pero de esos amigos y amantes, 
no hay nadie comparado contigo.
 Y esos recuerdos pierden el sentido cuando pienso en el amor como algo nuevo." 

Un nuevo día de la semana y espero verte. Eso es, lo bueno que tienen las semanas es el momento de verte. Las buenas cosas siempre vienen en tarros pequeños, no te veo todos los días, pero eso no importa. Mi día favorito de la semana es cuando te veo.

¿Cómo es que nadie ha escrito una canción con este título?

La rutina habitual: levantarse, desayunar, ir a trabajar, comer, seguir trabajando, cenar, dormir. Me gusta cuando esa rutina se rompe con un pequeño mensaje al teléfono. Una cara tirando un beso con corazón (o sin él para variar y romper lo habitual). Un "ke ases" así de repente. Detalles que rompen la monotonía, que te despiertan una sonrisa.
Podemos pensar que tenemos los días contados, que no podemos ser vagos. Pero tenemos toda la vida por delante, lo bueno esta en las cosas sencillas. Como dicen los Eels en su canción:
"No me importa el pasado
Nada de esto está hecho para durar,
No es a quién conociste, sino a quien estas conociendo
Me gusta la forma en que esto va"

No creo que pudiera estar un día sin música, lo mismo que no podría estar un día sin oirte.

V

martes, 17 de marzo de 2015

JubiHipster - La nueva Tribu Urbana

Los tiempos avanzan y llega la edad de jubilación para una generación diferente a la de nuestros abuelos. No se vosotros pero mi abuela no ha ido al cine desde que nos acompañó a mi hermano y a mi a ver Regreso al Futuro III con dos bocadillos en el bolso para evitar la inspección ferrea que existía en el cine Valderas.
Los abuelos de antes eran de no salir a espectáculos, como mucho, ir a la plaza del pueblo a ver a la orquesta (mas bien a ver al personal) durante las fiestas. Sin embargo nos encontramos ahora con una nueva generación de ancianos que han tomado los espectáculos en recintos cerrados y habitan en ellos como (literalmente) si fuera su casa, son modernos a su modo y tienen todo el tiempo del mundo porque están jubilados.
Aquí esta el tema, los Jubihipsters tienen entre sus filas (suelen ir en nutridos grupos) a alguno que sabe usar internet y buscar ofertas de espectáculos. Una vez localizada la oferta, avisa por Guasap al resto (si, tienen smartphones) y compran una cantidad de entradas que va de 6 a 20 para poder campar a sus anchas en el recinto.
Todo esto estaría bien si lo único que hicieran es sentarse y disfrutar del espectáculo, pero no. Esta nueva tribu urbana realiza las siguientes acciones de guerrilla:
- Se sientan entrando todos a la vez organizando un barullo importante, lo cual, si aun no ha empezado el espectáculo, no molesta.
- Se ponen ha hablar a grito pelado de los viajes de trabajo de sus hijos, mintiéndose descaradamente los unos a los otros diciendo que su hijo viaja a Londres todas las semanas, cuando en realidad lo que hace es ir a la calle Londres, CP. 28983, Parla. También hablan de anécdotas de viajes que han hecho en grupo para intentar dar envidia al resto del público que ha acudido al espectáculo, lo cual al resto del público se la sopla.
- Una vez comenzado el espectáculo, aprovechan la oscuridad para sacar sus Smartphones y ponerse a consultar el facebook (y dar a me gusta a las fotos de los nietos de los demás) y ver las gilipolleces que les han mandado el resto del grupo que está sentado al lado por Guasap. La luz que emite la pantalla suele ser muy intensa, ideal para fastidiar y despistar la visión del espectáculo. Es importante dejar el sonido encendido para que todo el mundo se entere de lo ocupados que están. En este sentido también gustan de llamar en el Metro/Renfe a sus familiares y hablar a voces, molestando a los dos que leen en el vagón (el resto mira el Guasap o juega al Candy Crush). Es la evolución de "señora que tiene el teléfono a todo volumen y sale corriendo de misa porque le llaman por algo muy importante -como que de qué sabor son las croquetas que va a poner en la comida- un domingo por la mañana."
- Durante el espectáculo viene lo mejor: ¿Porqué estar callado cuando puedes comentar cosas como si estuvieras en el salón de tu casa viendo el Sálvame? Comentarios en voz alta de tipo "andaaaa lo que va a pasar ahora" "uhiuhiuhiuhiuhi" "que bien está Carlos Sobera para su edad."
- Si les dices algo amable como "¿Me haría el favor de apagar el móvil para que su luz no derrita mis retinas?" te miran con cara de asco y no te hacen ni puto caso.

Creo que es hora de pasar a la acción, lo ideal es llamar al linterna/acomodador y poner a esa gente en ridículo, pero también puedes acercarte a su oreja y tirarte toda la obra/película cantando en susurros canciones de Slayer, es lo mas efectivo.
Cuanto daño están haciendo Let's Bonus y Atrápalo.... Si tu también has sufrido a esta tribu urbana cuéntanos tu caso.

V